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SALA DE CLASES

«Mi hijo no va al colegio, pero está más preparado»

“Alrededor de 2.000 familias en España educan a sus hijos en casa. Es el llamado «homeschooling», una opción rodeada de mitos y que, según sus defensores, da «excelentes resultados”

Que las pocas informaciones que nos llegan sobre el «homeschooling» (educación en casa) se reduzcan al hecho de que extravagantes celebrities, como la familia Cruise, opten por esta modalidad educativa en sustitución de la escuela tradicional hace, con toda seguridad, un flaco favor a quienes luchan por que esta alternativa se despoje de los falsos mitos que la rodean.

Las razones principales de los padres que deciden que sus hijos no asistan cada día al colegio se basan, principalmente, en una desconfianza absoluta del sistema establecido, así como en la creencia de que existen mejores formas de aprender que mediante la «mera transmisión de conocimientos» que ofrece la escuela. Consideran, además, que los niños que aprenden con este método están igual o mejor preparados que aquellos que sí reciben formación reglada.

Sin normas estrictas

Sergio educa a sus tres hijos en casa. Uno de ellos tiene seis años, los otros dos, mellizos, cuatro. «Construimos la educación a partir de juegos. Los niños se despiertan por la mañana y se ponen a jugar al ajedrez, dibujar historias, plantar hierbas o construir un ecosistema para los insectos que encontramos en el jardín. No hay normas rígidas sobre lo que deben hacer». Como explica, es a partir de la rutina diaria como surgen los temas que se tratarán en cada momento: «Si encontramos una lagartija podemos acabar hablando de dinosaurios y meteoritos con un libro entre las manos, pero no seguimos un programa definido ni un único texto de apoyo. Por ejemplo, jugamos a las matemáticas de cabeza y sin apuntar, aprendemos a identificar morfológica y sintácticamente las oraciones según hablamos…». Además, asegura que sus tres hijos hablan inglés, puesto que «lo practican a diario».

Como Sergio y su pareja, Cristina, las familias que basan la educación de sus hijos en el «homeschooling» obvian prácticamente los métodos del sistema convencional. «No creemos en la educación compartimentada en materias, ni tampoco en la evaluación por etapas, por lo que seguimos un sistema de formación contínua y transversal: aprender geometría jugando al ajedrez, mitología griega contemplando las constelaciones…».

Esta opción educativa puede ser de todo menos sencilla. Las familias que deciden educar a sus hijos en casa deben ser padres y profesores al mismo tiempo, pasar la mayor parte del día con los niños (por lo menos uno de los progenitores) y formarse de manera contínua para dar respuesta a sus necesidades. «La preparación del padre es constante. El aprendizaje por esta fórmula es un camino que maestro y alumno recorren juntos. Procuramos que el niño descubra las cosas por sí mismo, no hay estrés por cumplir fechas, por superar evaluaciones que provoquen angustia…».

«Más preparados que otros niños»

Para quienes defienden este método resulta totalmente erróneo relacionar el «homeschooling» con absentismo escolar, con menor preparación de los menores o con padres demasiado «progres». Según Carme Urpi, este método supone lo contrario de lo que se piensa, pues da lugar a «buenos resultados académicos, a una mayor personalización del proceso de enseñanza-aprendizaje y, por tanto, a una mejor atención al alumnado». Además, opina que posiblemente el sistema pueda aumentar las posibilidades laborales de los jóvenes de cara al futuro.

Al preguntarle por las principales barreras de este sistema, Urpi puntualiza que más bien se trata de requisitos, dado que «la escuela en casa requiere una mayor implicación por parte de los padres en la educación de sus hijos. Se trata de inconvenientes que podrían reducirse con el reconocimiento necesario y el apoyo correspondiente».

Reorganizar el tiempo

Laura Mascaró es abogada y experta en «homeschooling», materia sobre la que va camino de escribir su tercer libro. Además, acaba de crear la Plataforma por la Libertad Educativa (PLE) para dar asistencia a los «homeschoolers» y negociar con las autoridades debido a la persecución a la que dice, se ven sometidos. Es, además, madre soltera de un niño de 7 años que decidió desescolarizar a los 3. «Tengo la ventaja de trabajar por mi cuenta y organizar los horarios a mi conveniencia», asegura, aunque tanto su madre como su hermano se ocupan de su hijo mientras ella trabaja. «Casi todas las familias que deciden educar en casa tienen que reorganizar su tiempo, sus profesiones y sus finanzas».

 

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